“La indagación de Pron en la parodia supone, solo hasta cierto punto, una diferencia en la estilística habitual del autor de El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan, y digo hasta cierto punto porque sus lectores, entre los que me cuento, encontrarán aquí el lenguaje trabajado, de periodo amplio y gran fluidez, que lo caracteriza. Sin embargo, este estilo está puesto aquí al servicio de un tono diferente, con una intencionalidad, obviamente, muy diferente. No es este su mejor libro, y sin embargo es un libro muy recomendable y, diría más, bastante necesario. Aquellos que sean afines al amargo humor de Gila -ay, esos memorables números telefónicos sobre la guerra- son sin duda los lectores ideales que demanda este libro, pero también, por qué no, aquellos que piensan que no, que no se puede parodiar todo, precisamente porque sí, porque sí se puede, y porque eso -la parodia, la mordacidad, el colmillo retorcido- nos permite ver las cosas desde otros ángulos y nos hace más críticos y más sabios.” [Sigue leyendo]

 

Estado Crítico, 5 de septiembre de 2014.