Se suele recomendar a los escritores primerizos que si quieren escribir una novela de ratas, no mencionen la palabra rata y, si una novela de terror, no utilicen la palabra terror.

La novela ganadora del Premio Alfaguara de este año trata de una rata, la del capitalismo financiero, aunque no aparece en ella en término capitalismo. En consecuencia es también una novela de terror, donde tampoco no aparece esta palabra.

La rata, pues, no se manifiesta directamente, sino a través del comportamiento de sus víctimas, jóvenes urbanos y cultos, de trabajos brillantes, aunque precarios y mal pagados, que van y vienen, se tocan y se destocan formando un tejido social que recuerda al de las telas de las arañas a las que se ha administrado una dosis de LSD.

Viven oprimidos por un estado de cosas de las que no son del todo conscientes y de las que por lo tanto ignoran cómo defenderse. En su mundo las costumbres culturales han sido sustituidas por hábitos de consumo. El marido no ama a la esposa, la consume, ha adquirido ese hábito comercial, el de consumir esposa, como la esposa ha adquirido el de consumir marido. Y si tienen hijos, es para consumirlos también como cualquier objeto puesto en el mercado para la satisfacción inmediata de placeres perecederos. Por cierto, que tampoco encontrarán en estas páginas las palabras mercado o consumo.

-¿Cómo estás? –le pregunta Ella a Él hacia el final de la peripecia narrativa.

-No lo sé -responde Él-, pienso que me ocurren cosas que confundo con una forma de progreso.

Excelente descripción, añado yo, de las cosas que nos ocurren a nosotros y que confundimos alegremente con formas de progreso.

En fin, no me puedo alargar más. Sólo decirles que, como señalé ayer en la reunión del jurado, tengo la impresión de que hemos premiado una novela excelente que quizá el tiempo convierta en una obra maestra. Muchas gracias.

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«La precariedad arribó al mundo de las experiencias amorosas» / Entrevista

«Ayer, en uno de los locales de la Librería Española, el escritor argentino Patricio Pron presentó ‘Mañana tendremos otros nombres’, la novela con la que ganó la última edición del Premio Alfaguara. Unas horas antes del evento conversó con este Diario sobre las búsquedas y reflexiones que le provocó la escritura de este libro. Para escribir esta novela leyó varios trabajos sociológicos y estadísticos sobre cómo funcionan las relaciones amorosas en la actualidad, ¿cuáles fueron los datos que más le llamaron la atención de esa búsqueda?» [Sigue leyendo]

El Comercio (Ecuador), mayo de 2019.